
El acero es un material cada vez más utilizado en la decoración de interiores por arquitectos y diseñadores. Es un metal que ha vuelto con fuerza gracias a su estilo industrial, elegante y actual, especialmente cuando se combina con la madera.
Uno de los usos más habituales de una placa de acero es el revestimiento y la protección de la chimenea. Veámoslo con más detalle.
¿Por qué instalar una protección de chimenea en acero?
En una vivienda, una chimenea o una estufa es un elemento decorativo con mucho encanto. Aporta carácter al interior y permite calentar la estancia con un calor natural y agradable.
No obstante, es fundamental proteger el suelo situado frente a la chimenea para evitar que se desgaste o se deteriore con el paso del tiempo, ya sea por la caída de leña o por la proyección de chispas.
Para ello, instalar una placa de protección de suelo en acero delante de la chimenea es una solución muy eficaz.
De hecho, la chapa de acero protege perfectamente el suelo y, además, aporta un toque decorativo que marca la diferencia.
Otra gran ventaja de la placa de acero es su resistencia. Soporta altas temperaturas y golpes sin deteriorarse, lo que garantiza una excelente durabilidad. Con el tiempo, el aspecto del metal en bruto envejece de forma natural, integrándose armoniosamente en la vida diaria del hogar.
Si deseas cortar una placa de acero a medida para adaptarla a tu chimenea o estufa, envíanos tu solicitud con las dimensiones necesarias.

¿Cómo instalar una protección de chimenea en metal?
Si tu objetivo es proteger el suelo, basta con colocar la placa directamente delante de la chimenea. Gracias a su peso, quedará perfectamente estable sin necesidad de fijaciones adicionales.
Si prefieres instalar la placa fijada a la pared, será necesario aplicar una cola adhesiva para todo tipo de materiales en toda la parte posterior de la placa y presionarla contra el muro durante unos segundos hasta que el adhesivo haga efecto.